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28.12.14

Lo que Frank todavía no ha explicado

   
Desde que su ex mujer está en situación de privación de libertad, Frank ha hecho muy bien en recordarnos cada día la situación en la que se encuentra su expareja y, en particular, los hijos comunes de ambos.
   
[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Frank en Discovery Max"][/caption]

Sin embargo, y en vista de que, sin quererlo me he visto involucrado en la historia, hay ciertos puntos que agradecería mucho a Frank que nos aclarara. Como ya es costumbre en mí persona y personaje, voy a ejercer de "malo" de la película. Y lo hago porque no me gusta ser uno más del montón que al unísono recitan "Freeyuuyee" o "Esto es una injusticia, no hay derecho, etc etc." como si fuera un mantra, sin preguntarse nada al respecto.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Frank feliz en familia"]rumbo tailandia.com[/caption]

Hace un par de años, Frank y principalmente Yuuyee por ser la que goza de notoriedad, fueron portada de prensa por tener en su casa diversos ejemplares de especies protegidas. Desconozco cómo terminó el caso, pero supongo que pasando por caja que es cómo se arreglana las cosas aquí.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Siempre defensores de los animales"]frank serpiente rumbo tailandia[/caption]

Quiero decir que no era la primera vez que la policía iba a su domicilio a hacer una "visita de cortesía". Conociendo el país como lo conozco, al día siguiente estoy con mi familia en cualquier lugar del mundo menos en Tailandia. "Los malos" tailandeses son bastante previsibles y no llegan sin avisar, quieren hacer notar su poder y por ello te avisan, para que cuando algo te pase, sepas que han sido ellos.


No vamos cuestionar la inocencia de la condenada porque la acusación traspasa los límites del surrealismo y ya lleva implícita la no culpabilidad, o una culpabilidad que pone en evidencia al acusador.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Frank en pura esencia"]frank con animales[/caption]

¿Cuántas veces te habían avisado? ¿No pensaste que era mejor aplazar la lucha para un momento posterior por la seguridad de tu familia?
   
¿Por qué nunca hablas del recurso que se ha interpuesto desde que se conoce la sentencia y que puede sacar a Yuuyee de la cárcel en cualquier momento?
   

¿Por qué rechazaste la ayuda desinteresada de abogados españoles especializados en derecho penal tailandés?
   

¿Por qué NADIE en Tailandia (país de Yuuyee) se preocupa por ella?
   

¿De su época de artista, no conserva a ninguna amistad que pueda "mover el asunto"?
   

¿Por qué lo hace el desconocido exmarido al que nadie escucha (en Tailandia)?

   
¿Qué dice la familia (padres, hermanos, tíos, primos) de Yuuyee?

   
¿Por qué nunca has mencionado, en un alarde de sinceridad, los problemas pasados de Yuuyee con las drogas y que han dado a los instigadores del complot la excusa perfecta?
   

¿Por qué cuando le hablas a un tailandés de Yuuyee, tuerce el gesto?
   

¿Por qué en la prensa tailandesa hay un mutismo total al respecto?
   

¿Por qué si pones en Google el nombre de tu exesposa no aparecen más que noticias sobre su detención y ninguna petición de liberación?
   

¿Por qué nunca se negó la posesión de cualquier resto de sustancia en su equipaje, fuera 0,0001 gramos o 10 kilos? Sólo se jugó sobre la cantidad.
    

   
[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Yuuyee, una estrella en el firmamento tailandés"]Yuuyee la estrella rumbotailandia.com[/caption]

Soy consciente de que para la inmensa mayoría de lectores quedaré como un ser desalmado que echa gasolina al fuego en un tema tan delicado, para esta familia, como éste. Pero sinceramente, como uno más de los difusores del caso por la red, me siento acreedor de ciertas respuestas a preguntas que me he ido planteando a lo largo de estos meses. Por supuesto que Frank no tiene ningun obligación, faltaría más, de responder a nada que no desee, pero me veo en la obligación de hacer públicas mis inquietudes que tal vez sean las de otros seguidores del caso.
Nada más lejos a que esto parezca un reproche a Frank por no haberse explicado suficientemente, cosa que tal vez hubiera inducido a confusión.
Han sucedido unos hechos, en los que el estado español nada tiene que ver, que requieren de ciertas explicaciones, al margen de las expuestas por uno de los testigos (Frank).

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Yuuye, siempre entrañable."]yuuyee con hijos[/caption]

De ahí mi escrito que quiere aportar cierta luz a un asunto ciertamente turbio. La reacción debería haber sido por parte de la sociedad tailandesa, por ser la víctima una compatriota, sin embargo, nada se dice en Tailandia respecto al caso.

Entiendo que es muy fácil lanzar una campaña en España diciendo: “Mi mujer está en la cárcel por un motivo injusto”. Perfecto. Lo entendemos todos. Pero no es a la sociedad española a la que hay que convencer, ya está convencida porque eres quien eres y nadie duda de tu palabra. Incluso los que estamos aquí y conocemos el sistema, no dudamos de ello. Pero repito, una vez más, que la ayuda española es inútil e incluso contraproducente.
   
¡Frank! ¿Qué pasa en Tailandia con Yuuyee?
   
   

16.11.14

Un día en comisaría 9

    
La comisaría, al margen de ser un lugar donde llevo a cabo mi labor humanitaria, también me sirve como oficina o sala de estar para recibir a las amistades. Ahora nos han puesto un 7/11 justo al lado, o sea que podemos traer comida y bebida las 24 horas del día. Cuando quiero citarme con alguien o alguien quiere quedar conmigo, ¿qué otro lugar mejor que la comisaría?
Hace unos meses tuve la ocasión de recibir a un funcionario español. Fue todo a raíz de una confusión. Hacía poco que habían sido detenidos dos ciudadanos españoles en Phuket por un simple intento de homicidio, hecho del que me hice eco en estas páginas. El caso es que le dije a mi jefe que se pusiera en contacto con alguien de Phuket para tener datos de primera mano sobre el suceso. Mi jefe, a pesar de ser occidental, se ha vuelto muy oriental. Te dice a todo que sí y luego hace lo que le da la gana. Pocos días después de hacerle la petición, recibo una llamada. "Mira, que el lunes viene el de la Embajada de España" me dice el hombre todo orgulloso. Me quedo un momento pensativo sin saber muy bien qué decirle. "Ya, ya ... muy bien ... y ... ¿para?". "Lo de Phuket" responde emocionado como el que ha logrado algo importante. Y a mí qué me importa lo que sabe, que ya lo sabía yo lo que sabía la embajada española sobre la pareja de desgraciados que estaban entre rejas en la isla paradisíaca. Bueno, la cita ya estaba organizada, y el español iba a presentarse en las dependencias policiales el próximo lunes. Lo primero que quería dejarle claro era que su presencia no había sido requerida por mí sino que había sido una iniciativa propia, una licencia, que se había tomado mi jefe.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Embajada de España en Tailandia. Bueno en realidad es en un rincón del edificio."]Spanish embassy bangkok[/caption]

Llegó el día de la cita y me presenté en comisaría un rato antes, pero nada más abrir la puerta ya me veo, junto a los calabozos (no sé por qué), a un hombre todo trajeado sudando como un pollo. Me dije: "Ahí está. El clásico funcionario español que sale de la patria por primera vez y que para dar buena impresión se pone sus mejores galas aunque haga 45 grados a la sombra”. Cómo dice el anuncio de comparador de seguros "acierto . com": "ERROR". Por aquí pasan diplomáticos de todo rango y se visten como requiere el clima del país. Portar corbata en un país tropical es cómo escribirse en la frente "NOVATO".

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Preparado para recibir a la diplomacia española"]Con gorra en Lumphini[/caption]

Mientras charlamos un poco sobre lo divino y lo humano, porque el hombre sabía de Phuket lo mismo que el Phuket News, aparece mi jefe, dicharachero como siempre. Invita al diplomático a seguirle, quiere mostrarle las dependencias. Subimos y bajamos escaleras, cerramos y abrimos puertas, saludamos a los funcionarios que nos cruzamos. Durante todo el tour, el español no cesa de decirme: "que a mí esto no me interesa nada, que yo he venido para cosas más importantes, que esto lo tengo muy visto, que yo vengo de una comisaría de barrio y esto es lo mismo ..." Junto a las quejas del español oigo a mi jefe que sigue dando explicaciones de todo lo habido y por haber en el distrito de Lumphini. Yo me reía por dentro. Por una lado tenía a mi jefe todo orgulloso despepitándose por dar una buena imagen de la policía tailandesa (una labor que roza lo imposible) y por el otro al diplomático que esperaba encontrarse con el Ministro del Interior, por lo menos.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="La palabra "FOREIGNER" no les acaba de entrar en la cabeza y siguen escribiendo "FORIEGNER" en toda la comisaría"]foreigner lumphini[/caption]

Tras un recorrido de media hora, me jefe me anuncia que vamos a ver al Superintendente (una palabra que yo sólo conocía por los tebeos de Mortadelo y Filemón, pero que existe en el mundo real) del distrito.
Ese mismo día, se había producido la incautación de numeroso artículos falsificados, entre ellos DVDs. La comisaría era un ir y venir de bolsas de basura repletas de falsificaciones. Una mezcla de emoción y hartazgo embargaba al paciente español. Llamamos a la puerta y entramos en la oficina del jefe supremo. El hombre está comprobando en su televisor de última generación y unas 100 pulgadas que efectivamente, los DVDs incautados son copias, pero el hombre lo hace a conciencia porque se ve todas las películas de principio a fin. Interrumpe su trabajo un momento para recibir al representante español. El superintendente sólo habla tailandés, mi jefe no habla español y el diplomático aprovechó bien Opening antes de que cerraran, pero el acento de "yo soy español y quiero que se note" no se lo quitaba nadie.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Repatriación de españoles. SÓLO en caso de emergencia, no porque se nos acaba el dinero para volver."]esapñoles repatriados de Tailandia[/caption]

La situación era marxista (de los hermanos Marx), no había organización. Cada uno hablaba en un idioma y aquí no se aclaraba nadie. El español me hablaba en inglés y yo le decía: "Manolo, no me hables inglés que soy español como tú", pero él ya se había puesto en modo internacional. El superintendente, que lo único que quería era que nos fuéramos para seguir analizando los DVDs falsos, hablaba con mi jefe en tailandés quién me lo traducía a mí al inglés para que yo lo hiciera al español. Me estaban volviendo loco. Quieto todo el mundo. Si me callaba, sabía que en algún momento iba a detenerse el flujo de información y entonces se podría reorganizar la reunión. "Manolo. Tú me hablas en español y yo luego se lo digo en tailandés, y luego hago lo mismo pero a la inversa, el paso del inglés nos lo saltamos. Ya le hago yo un resumen a mi jefe".

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El General Apichart, jefe de Interpol Tailandia, en una reunión con los intérpretes. Con éste quería verse Manolo."]Interpol Thailand[/caption]

Antes del protocolario intercambio de tarjetas, el español le expone al tailandés su voluntad de cooperación entre las dos naciones etc. etc., el tailandés insiste en que los españoles nos portamos muy bien y que no hay problemas con españoles. ¡Sólo faltaba que con cuatro que somos, hubiera problemas! La cuestión es que cada uno habla de lo suyo. "Yo he venido a hablar de mi libro", pues lo mismo. Al final, salimos todos de la oficina que parecía estar a menos 10 grados. Me despido del español mientras me dice: "Si esto me da igual, lo que yo quiero ..." Le interrumpo. "Déjalo Manolo. Estás en Tailandia, aprovéchalo, pásalo bien. Lo del trabajo y tal lo dejas para cuando vayas a un país serio donde no te cambian a los funcionarios de puesto cada poco tiempo, en el mejor de los casos. Porque aquí viene un militar, te monta un golpe y el general con el que tenías que hablar mañana lo han destinado a la frontera con Birmania." (A los dos meses, el General Prayuth Cha-o-ncha daba un golpe). Supongo que con el tiempo se habrá relajado, por lo menos iba sin corbata la última vez que lo vi.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Luís Batle Vilaseca, último delincuente español detenido en Tailandia"]Luís Batle Vilaseca detendio en Tailandia[/caption]

El mismo día que tuvimos la visita de Manolo, tenía yo turno por la tarde y no iba a ser un turno para el olvido, sino más bien lo contrario.

Esa misma mañana, Arisika Meechok viene a denunciar que ha tenido una disputa con el súbdito chino Yuan Chao en el hotel Citadines de Sukhumvit 11. Según el ciudadano chino, que también se encuentra presente, en la disputa resultan dañados un ordenador IBM y diversas propiedades del establecimiento hotelero. El ordenador reviste suma importancia, dado que contenía información clasificada de TOP SECRET sobre la industria de telecomunicaciones de la empresa Huawei y su relaciones con la operadora de telefonía móvil AIS, todo esto según palabras del caballero.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="La prima de Arisika"]travesti tailandés[/caption]

El señor Yuan, muy alterado por el altercado, está buscando testigos para que vengan a declarar a su favor. Pero la historia va a dar, repentinamente, un giro inesperado. Siguiendo el procedimiento ante cualquier denuncia o caso abierto, se va informando a los implicados de los datos que se tienen hasta el momento. Repasamos lo sucedido, y dando por hecho que el señor Yuan está al corriente de todo, le comentamos un par de cuestiones sobre el señor Arisika. "¿Señor? ¿Quién ha hablado de señor?" murmura. Nos miramos todos, cómo diciendo "aquí alguien se ha perdido algo y no hemos sido nosotros". "Pueeees ... Arisika es un señor, como usted", se le comunica de la forma más delicada posible, si bien no hay muchas formas de decirlo. Generalmente, la gente sabe con quién se va a la cama, es muy raro el caso de los que van sin saber lo que se van a encontrar. El señor Yuan, pasa del amarillo chino al blanco nuclear cuando es informado de que su acompañante nocturno también tiene cromosomas XY como él. Tras un silencio inquietante, vienen las arcadas. Parece que el hombre recuerda la noche anterior y eso le revuelve el estómago. El cambio de sexo de su partenaire nocturno es un auténtico revulsivo. De repente, cesa en su intento de buscar testigos mientras sigue con las arcadas. Al final, decide olvidarlo todo y marcharse. Sin embargo, nos da la impresión de que recordará por mucho tiempo su paso por Bangkok y la forma en que se le cortó la digestión en una comisaría de la ciudad de los ángeles.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Imagen que guardará el Yuan de su visita a Tailandia."]travesti miedo[/caption]

Es curioso ver cómo los timos son los mismos alrededor del mundo. Las debilidades humanas son las mismas y sus puntos débiles no entienden de fronteras o idiomas.

Esa tarde se presenta un italiano, dueño de un restaurante, que nos cuenta que ha recibido un aviso de la recepción de un paquete desde Inglaterra, lugar en el que vivía antes de instalarse en Bangkok. Según sus palabras y un documento impreso que porta consigo, lo envía una buena amiga. Hasta ahí no hay delito ni problema, pero no tarda en complicarse el caso. Parece ser que desde Aduanas le ha pedido dinero para poder hacerle entrega del paquete por una cuestión de impuestos. Viendo que hasta cierto punto podía ser lógico, el italiano hace el ingreso en la cuenta indicada. Sin embargo, el hombre empieza a tener la mosca tras la oreja cuando el supuesto departamento aduanero le requiere un nuevo ingreso. Es entonces cuando ya le pregunto qué contiene la caja.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Ni siquiera está vacía la caja, es que no hay caja."]timo del paquete[/caption]

Algo dubitativo, me confiesa que entre otras cosas, hay dinero en efectivo para montar un negocio (todo un clásico en Tailandia: "montar algo"). Le hago saber que este tráfico de divisas es ilegal ya que debe ser declarado, al margen de ser una temeridad enviar dinero de semejante forma. La cuenta en la que hace los ingresos está a nombre de un particular, no de ningún organismo oficial, como debería ser el caso. Prosigue la confesión, también había relojes y más objetos valiosos. En su mano tiene impresa una captura de pantalla de la web de una empresa de mensajería que obviamente no existe. Hay que decir que estas webs están muy bien hechas y dan el pego, pero desconfíe de cualquier empresa que no sea una de las clásicas (UPS, MRW, EMS, etc.), el hombre insiste en que incluso tiene un número de seguimiento, cómo si eso tuviera importancia. No entiende nada. Ya ha hecho dos ingresos en sendas cuentas y siguen sin entregarle nada, más bien lo contrario, le siguen pidiendo que haga nuevos ingresos. En ese momento, entra en la oficina un compañero mío negro (lo de subsahariano lo encuentro muy cursi), muy despierto el chaval, coge el papel, lo lee, y dice: “Es el timo malayo”, coge y se va por donde ha venido.

"Señor. Ha sido usted objeto de una estafa. No hay paquete. No hay empresa de mensajería. No hay nada". Como casi todos los estafados, tarda en reaccionar. "Pero mi amiga de Londres me ha dicho que me había enviado el paquete", no cesa de repetir, "es como una hermana". Pues también estará en el ajo, no sabemos qué decirle. Lo único que podemos hacer es un seguimiento de los titulares de las cuentas a las que se ha ingresado el dinero. Se procede a tomar los datos del titular de la cuenta, y se envía italiano timado a su casa. Cabizbajo, no asume que su mejor amiga, su hermana de Londres, la que no podía fallarle, lo había llevado a ser víctima de uno de los timos más elaborados de los que circulan hoy en día.
    
Actualmente, mientras escribo estas palabras está teniendo lugar un timo similar protagonizado por un español que ha sido objeto de una estafa con un tema de visados, permisos de trabajo, todo ello rematado con el timo de "tenemos un paquete, pero nos tiene que hacer un ingreso para que se lo podamos entregar", y además, con toda la desfachatez del mundo, le piden el envío del dinero por Western Union, como las mozuelas tailandesas con novio farang. Me puso sobre la pista la embajada tailandesa en España. Habían recibido un extraño mail de un ciudadano español que no entendía para qué le pedían dinero desde Inmigración en Tailandia.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Un mail como éste es el que se recibe con el timo de los permisos de trabajo."]timo del permiso de trabajo[/caption]

Inmediatamente respondí al consulado diciéndoles que era una estafa, si bien iba a confirmarlo al día siguiente con unos oficiales de Inmigración. Llamaba poderosamente la atención que la cuenta de ingreso de los 1.000 dólares solicitados, estuviera a nombre de un particular, por otra parte, el remite tenía una dirección tipo Gmail pero tailandesa, para darle "oficialidad" iba el mail acompañado de una pequeña fotografía del escudo de un consulado tailandés en cualquier lugar del mundo. Era algo obvio, pero para alguien acostumbrado, no para el común de los mortales. La cuestión es que el joven español que confiaba en poder trabajar en Tailandia, se ha quedado compuesto y sin unos euros que le habrían ido muy bien para comenzar su nueva vida en el país de las sonrisas.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Nieves García, única presa española de la que se tiene conocimiento."][/caption]

En fin, que por todos lados se cuecen habas, y Tailandia no iba ser la excepción, aunque muchos se crean que esto debería llamarse Disneythai.
    

25.8.14

Un día en comisaría 8

 
Ya estoy acostumbrado a que la gente me mire en el metro con el uniforme en Bangkok. Echan un ojo al cinturón, a la chaqueta, al polo, o al maletín y ciertamente les choca que alguien que no es de su nacionalidad ni de su raza porte las insignias que porto. No sé lo que piensan. Sí sé lo que piensan muchos “farangs” (occidentales). Unos nos confunden con los voluntarios de la “Tourist Police” que se suele ver por Pattaya y Phuket paseando por las calles, y nos odian, ya sea por envidia o porque en sus venas corre el odio por la policía en general. Otros, los más clarividentes, nos preguntan acerca del medio para poder formar parte de nuestro grupo. Lo primero que les explicamos es que nosotros no patrullamos, somos ratas de oficina. Nuestras salidas de la comisaría son esporádicas, ya sea para una investigación puntual donde hace falta alguien que se haga pasar por turista o porque debemos ir hasta los juzgados por algún caso en particular. No, no llevamos porra, ni linterna, ni grilletes, ni un cinturón sobrecargado, eso lo llevan los que van con nosotros. Como mucho, portamos un móvil con el que tomar algunas instantáneas y, obviamente, comunicarnos.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Fachada de la comisaría. El NO a las drogas es un mantra en el país."]no a las drogas tailandia rumbo[/caption]

Los voluntarios de la “Tourist Police”, por lo que he podido saber, son antiguos agentes de policía jubilados (los mandos) que han fijado su residencia en Tailandia, y los agentes son jóvenes recién llegados que en muchos casos no hablan el tailandés pero tienen mucha voluntad y hablan otros idiomas. Dado que son voluntarios, no reciben remuneración alguna, y si la percibieran, sería ridícula si consideramos que un oficial de policía tailandés recibe 300 € al mes.

Recientemente, gracias a una reconocida labor de años al pie del cañón, muchos hemos pasado a depender no sólo de la Policía Nacional de Tailandia sino también de Interpol Tailandia, lo que nos da acceso a un abanico más amplio de recursos y conocimientos, al margen de las ventajas intrínsecas al puesto que se ocupa. ¿Somos agentes secretos de Interpol? NO. ¿Cobramos mucho? Una barbaridad.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="A su servicio."]tailandia policia rumbo tailandia[/caption]

Una de las facetas con las que me encontré en la comisaría fue la de profesor de inglés. Todos que sabemos que el denominador común de las policías del mundo es la carencia de conocimientos idiomáticos. No nos engañemos, el que es policía no ha nacido para ser filólogo y viceversa, para eso está el cuerpo de intérpretes que forman parte de la estructura del estamento policial.

Los policías tailandeses tenían mucho interés en conocer el idioma de Shakespeare, pero no por por ampliar su cultura, sino por algo mucho más prosaico. No tardé mucho en percatarme de ello cuando oí las primeras preguntas que querían aprender en inglés.

 

Lo cierto es que conocimientos básicos los tenían. Sólo había que depurar las frases. Mi función era la de pasar de thai-english a english de verdad. Las primeras sentenciás eran del tipo “la multa son x bahts” hasta “ yo soy policía y te puedo ayudar”. Mi función ya fue más allá del mero maestro a la de auténtico extorsionador con estilo. Me explico. La frase que me ponían como ejemplo era del tipo: “Son 2.000 bahts. ¿OK?”. En ese momento tenía que intervenir yo y explicarles vehementemente (ya me sentía amo de la situación) que una multa no es un trato, NO SE PUEDE PONER OK AL FINAL. No es un mercado, no hay regateo posible, una multa es una multa. Los dos agentes se miraban y asentían diciendo que el tipo (yo) tenía razón.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="COPS, la revista del buen policía tailandés."]revista cops tailandia rumbo tailandia[/caption]

Si se extorsiona, hay que hacerlo bien, no tiene que parecer un atraco. Y así seguimos con frases que me da vergüenza reproducir. La cuestión es que tienen una voluntad real de aprender inglés, pero enfoncándola hacia un objetivo muy concreto. Lo siento, no soy tan incosciente (o valiente) como Frank De La Jungla, como para ir denunciando las injusticias que se producen en este país. Soy un invitado y colaboraré en lo que ellos consideren oportuno. Mi función es la de apoyar a la policía tailandesa, por ello me dan las credenciales y lo que me tengan que dar, pero no por ello voy a dejar de ayudar a un extranjero en problemas, más bien lo contrario, a menos que sea obvio que ha infringido la ley local; y si es español y culpable, lo tendrá peor conmigo. La imagen d ela patria debe ser salvaguardada ante todo. Por mí, saben que la gente española es íntegra, y no puedo permitir que cuatro desgraciados mancillen la imagen del país, un país que goza, hasta hoy, del respeto de los tailandeses.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="¿No sabes dónde echar una cabezadita? Pues una comisaría tailandesa."]cabezadita en comisaría rumbo tailnadia[/caption]

Hay días que la quietud en la comisarías es absoluta, sin embargo hay jornadas que parecen interminables. Lo que menos se puede imaginar uno es que los problemas surjan por nimiedades como en el caso denunciado hace pocos meses. Resulta que un australiano alojado en el hotel Nana (suponemos que no venía por negocios) quería desayunar miel, pero hete aquí que los responsables de “food and beverage” de dicho hotel no contaban con los los gustos del canguro. Ni corto ni perezoso, y ante la falta del dulce líquido, rompe un plato. El personal del establecimiento, a su vez le parte a él la cara, dejándolo algo más que magullado. Se le aconseja que antes de interponer una denuncia, intente recuperarse un poco de sus heridas, y cuando su maltrecho rostro esté en condiciones, vuelva entonces a explicarnos esta adicción perturbadora que tiene por la miel.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El lobby antes de pasar a las "habitaciones"."]puertas celdas prisión rumbo tailandia[/caption]

 

Hay un uzbeko que me tiene mareado desde hace un par de años. El tipo siempre anda por la comisaría como un fantasma errante por un antiguo castillo escocés. Entra por una puerta, sale por otra, sube, baja, y nadie le dice nunca nada. Cuando no está para ayudar a unas putas uzbekas detenidas por prostitución y/o robo, está para dar un chivatazo. Es una especie de confidente que va de buenrollista con la policía. Hoy ha venido para un mega chivatazo. Es de tal calibre que me está esperando en la habitación de los cristales tintados, una habitación donde los invitados suelen sentirse muy incómodos. Nos informa de que una compatriota suya vende en un apartamento del soi 4 de Sukhumvit medicamentos más falsos que un euro de madera.

 

Es todo muy confuso. Y traducir cosas inverosímiles de inglés con acento uzbeko a tailandés se hace complicado por momentos. Paso a paso nos vamos aclarando. Los clientes son solo uzbekos, punto uno. También es posible que venda drogas, punto dos. En ocasiones ha visto que la uzbeka inyecta una sustancia a chicas que se quedan la noche allí, en el piso de la farmacéutica, punto tres. Prosigue afirmando que hace un par de meses falleció una chica uzbeka en el piso inferior por culpa de esta mujer. Tomamos nota de todas sus afirmaciones para comprobarlas. Realmente, no estamos totalmente seguros de sus aseveraciones. Es obviamente una venganza del tipo contra esta mujer, pero que nos puede resultar de utilidad, si podemos dar con una farmacia clandestina.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Manual para interrogatorios eficientes"]manual interrogatorios rumbo tailandia[/caption]

 

El distrito policial de Lumpini cuenta con la dudosa honra de incluir bajo su jurisdicción el Nana Entertainment Plaza (NEP) y zonas aledañas, donde se mueve una parte importante de la prostitución y del menudeo de estupefacientes, dirigido todo al visitante ocasional y algún adicto a la zona. Es por ello que la mitad de faltas o delitos están relacionados con este submundo de falsa alegría y diversión. El barrio cuenta asimismo con numerosas legaciones diplomáticas, y en ocasiones, los dos mundos se encuentran.

 

Hace unas semanas, un diplomático afgano (sí, los que son muy religiosos) acudió a la comisaría acompañado de una señorita empleada de un salón de masajes (de los guarros, pero no por la higiene) por un altercado que se había producido mientras la damisela le prestaba sus servicios. Nadie se aclaraba con certeza del origen del desaguisado, pero una cosa estaba clara, si el representante de la República Islámica de Afganistán le daba más dinero a la puta, todo quedaba solucionado. ¡Inshallah! Cada uno en su casa, y Alá en la de todos. En Tailandia se arregla todo con dinero, siempre que sea el extranjero el que hace la entrega, claro está.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Reconstruyendo un accidente en 3D."]reconstrucción accidente rumbo tailandia[/caption]

Sin embargo, en contadas ocasiones, puede ser al revés, pero en cuantías inferiores. Recuerdo el día en que a un compañero le llega a comisaría un alemán pidiendo limosna. Algo extrañado, le da 200 bahts a cambio de su DNI. A las pocas horas, saliendo de patrulla, lo ve bebiendo cervezas en un bar del Nana Plaza. No le dice nada, pero al día siguiente nos enteramos de que le ha estafado 2000 bahts a una chica. Lo más granado de cada país acaba pasando por Tailandia. Es lógico que luego, por culpa de elementos como éstos se recrudezcan las leyes de extranjería.

 

Cada día, más bien noche, que voy a la comisaría, sigo el mismo ritual. Entro, saludo al personal, me instalo en mi mesa, enciendo el ordenador, compruebo que mi tablet se ha conectado a la red, saco la bebida y los donuts, hojeo el registro de actividades de los intérpretes y me doy una vuelta para ver si hay alguna novedad. Me detengo en especial en la pizarra dónde se inscriben los nombres y nacionalidades de los detenidos que hay en ese momento. Si no entiendo bien lo que se ha escrito a mano, cosa frecuente, se lo pregunto al guardián de las mazmorras.¿Hay algún farang?” pregunto. Si la respuesta es afirmativa, inquiero un poco más y pregunto por la nacionalidad. Si son anglosajones, no me interesan mucho. Incido en el tema y pregunto por el delito. Si es algo interesante o si el detenido es de algún país latino, entonces pido que me abran las puertas para hablar con ellos.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El tablón con los arrestados del día en la comisaría."]El tablón con los arrestados del día en la comisaría. rumbo tailandia[/caption]

Un día, no hace mucho, me encontré a un anciano italiano al otro lado de los barrotes. ¡Abuelo! ¿Qué ha pasado? le pregunté. Se levantó del suelo de madera (las celdas cuentan con un parquet que no he visto ni en las mejores casas) y se acercó hasta los barrotes. “Pues que pensaba que podía estar tres meses pero sólo podía 30 días” me respondió con la voz algo temblorosa. “¿Y qué más?” insistí. “Pues vendí todo lo que tenía para pagar la multa, pero como no tenía bastante, fui a la Embajada de Italia, que está aquí al lado, a pedir el dinero que me faltaba pero no me lo dieron”. “Ya veo, ya. Me voy un momento y ahora vuelvo” le dije porque algo no cuadraba. Los presos tienen la mala costumbre de no contarlo todo, siempre se quedan para ellos ese pequeño detalle que es la clave de todo. Busco al oficial de guardia y le pregunto por el anciano. “Uuuh …” es lo primero que obtengo por respuesta. A ver si ahora el venerable hombre de pelo cano es un asesino en serie … .

 

Resulta que el hombre, tras la negativa de la legación diplomática italiana a facilitarle ninguna suma de dinero, se fue a comprar gasolina y un mechero, volvió a la embajada y en la misma puerta se echó el líquido inflamable por todo el cuerpo y amenazó con prenderse fuego a lo bonzo si no le prestaban ayuda. La ayuda llegó de inmediato en forma de hombres vestidos de marrón. Con la versión completa de los hechos, regresé a las mazmorras. “¡Abuelo! Usted se ha olvidado de contarme un par de cosas …” le dije con cierta mirada inquisidora. “Ya … bueno … sí … se me fue un poco la olla”, me decía balbuceando.
¿Está bien, le hace falta algo?”, le pregunté tras haber charlado un rato sobre sus actividades en Tailandia. “Mis medicinas. Soy diabético y tengo que tomarlas ahora”.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Vigilar a los presos y ver el fútbol es compatible."]vigilancia y fútbol rumbo tailandia[/caption]

Enseguida saltan las alarmas para mí. Esto es Tailandia y sé cómo funcionan las cosas. En España un preso pide un médico y a los 10 minutos ahí lo tiene, en Tailandia no se pregunta nada ni se leen derechos hasta que ha pasado mucho tiempo. Me dirijo al guardián del calabozo y le pregunto por las medicinas del hombre, del único “inquilino” del momento. Parece que lo acabo de despertar y no sabe ni de qué le hablo. Pido ver sus pertenencias por si allí encuentro algo. Nada. Voy al oficial de guardia y le expongo la gravedad de la situación. No parece inmutarse mucho hasta que le digo que el viejo se va a morir en menos de dos horas si no le damos sus medicinas. Y parece que no le apetece tener un muerto en las celdas durante su turno. Los conozco y sé hasta donde puedo apretar. Cuando ingresó era otro el oficial que estaba al cargo, por lo tanto hay que localizarlo. Mientras tanto vuelvo con el viejo y le digo que han guardado a buen recaudo sus pertenencias y que están abriendo la caja donde se encuentra su bolso, es lo que se llama una mentira piadosa.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Aunque seas misionero, puedes acabar tras los barrotes."]misioneros tailandia rumbo[/caption]

Tras un ir y venir, aparece un oficial de paisano con el pequeño bolso marrón del italiano. “Muchas gracias, el hombre está muy mal y necesita sus medicinas” le digo, aunque realmente el hombre estaba la mar de bien en su celda de 20 para él solo. “¿Qué hago con el bolso luego? ¿Se lo devuelvo? ¿Se lo doy al guarda de la puerta?” pregunto inocentemente para seguir el protocolo como si estuviera en España. Haz lo que quieras …” recibo como única respuesta. Pues nada, que se quede el bolso el viejo. Mientras le traigo más botellas de agua, lo veo trasteando con un móvil (sí, aquí los detenidos también tienen móvil). “Estoy intentando contactar con unos amigos, que uno es policía (todo el mundo tiene en Tailandia un pariente o un amigo policía que no suele servir para nada), pero parece que no hay señal”, me dice. Miro un poco y le digo que señal hay, lo que no hay es saldo.

 

Me da el número y contacto con esta pareja de amigos. Les explico la situación. Parece que se van a acercar. De todos modos, el italiano me pide el móvil para poder hablar con ellos. Es algo que me parece que está fuera del reglamento de cualquier comisaría del mundo, pero esto es Tailandia. ¡Qué caray! Que hable el pobre aprendiz de hombre antorcha. Acabada la conversación, me devuelve el teléfono. Al mismo tiempo saca unos billetes de su bolsillo. “Tenga, tenga, por las molestias y el uso del teléfono”, me dice. “No, por Dios, no hace falta, muchas gracias” le insisto. Pero luego … ¡Qué caray! ¡Estamos en Tailandia!

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="0,5 gramos de heroína. Cárcel garantizada para una larga temporada."]heroína tailandia rumbo[/caption]

No tengo mujer ni hijos, ni nadie a quien proteger en Tailandia, salvo a mí mismo. Veo muchas cosas que harían las delicias de muchas ONGs como Amnistía Internacional, pero soy sensato. El día que no deba volver a pisar este bendito país, pues entonces tal vez escriba algo al respecto, pero mientras tanto, chitón. Más que nada porque tendría todas las de perder por muy justa que fuera mi causa, y me encontrarían aunque me escondiese en el Fondo de la Jungla.
 

21.7.14

Los fanboys frente a las nuevas leyes de inmigración






Estudiemos de cerca el fenómeno FANBOY (FANGIRL) en Tailandia, porque es algo realmente fascinante, sobre todo para los que llevamos cerca de tres décadas pululando por tierras siamesas.




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Los fanboys bajo la lupa"]fanboyes bajo la lupa tailandia rumbo destino[/caption]



La primera característica es la exaltación hasta límites insospechados de una nación que no es la suya (por lo tanto nos les protege ni ayuda en nada) aceptando incluso situaciones que en su propio país no tolerarían ni remotamente (trabajar sin seguro, cobrar sueldos “quinientoeuristas”, nula protección laboral, ausencia de sindicatos pra extranjeros, en resumen, ningún tipo de organización que pueda prestarte ayuda en caso de conflicto).




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El complemento del fanboy: sus nongs"]el fanboy con sus chicas[/caption]



Hasta la fecha, los fanboys han vivido contraviniendo la legalidad el país que adoran y ponen siempre como ejemplo de lo que debería ser el mundo. Sin embargo, ahora se encuentran con un “pequeño” problema. El país que veneran ha puesto en marcha su maquinaria legal y está invitando a todos los que no tengan los papeles en regla (profesores, buzos, guías, transferistas de aeropuerto, telefonistas de “call center”, etc.) a abandonar el país. ¿Cómo es posible que “Perfectolandia”, el país de las sonrisas, donde la gente nace y muere buena, donde la maldad sólo puede provenir del exterior (¡Malditos blancos!), les está diciendo que se vayan, que no son gratos en el país, que el único blanco bueno es el que tiene dinero y se lo gasta en su país?




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Ya no se podrá vivir de gorra"]vivir de gorra tailandia[/caption]



¡Recórcholis! Tailandia no quiere saber nada de sus fieles y sumisos adoradores, pregoneros de su bondad, adalides de su excelencia. Va a resultar que sus países de origen son mejores en muchos sentidos, los sentidos más prácticos de la vida. ¡NO! ¡Es algo inaceptable!




Si ahora hay un gobierno fascista, militar o como se le quiera llamar, eso es bueno. El fanboy tiene la ideología política que más convenga a Tailandia. Para los fanboys la democracia es lo que ha llevado a nuestros países al fracaso, y la prueba que esgrimen es Tailandia, donde tres cuartos de la población aplauden el golpe de estado y apoyan un gobierno militar.




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Muchos conocen poco o nada de Tailandia"]adictos a Pttaya[/caption]



Los fanboys se escudan detrás de la consabida frase (que ya ha pronunciado Frank de Jungla) “Tailandia está lleno de gente buena, admirable y que siempre sonríe”. ¡Pues claro que son buenos y sonríen! Y desde que hay un gobierno militar que les ha quitado el dolor de cabeza, pues más, pero tienen valores fascistas, cosa que no les reprochamos, pero que queremos que conste en acta.




El fanboy vive engañado, pero no son los tailandeses que lo engañan, son ellos mismos. Les ayuda sobremanera vivir en una burbuja, ya sea una isla o un círculo de amigos farangs. No leen la prensa, no ven las noticias, no escuchan la radio, ni saben absolutamente nada de la realidad del país que los tiene embobados. Ahí está la magia de Tailandia: el idioma. No te enteras de nada, y eres feliz. Si nosotros no supiéramos español y viviéramos en las mismas condiciones, España sería algo más que cojonuda. Tendría las mismas ventajas que Tailandia, y además en un país desarrollado. Todo un chollo.




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Todos queremos Tailandia, pero hay límites"]amamos Tailandia[/caption]



¡Fanboys, despertad! Si no tenéis medios económicos suficientes, pronto os darán la patada en el trasero porque, en general, no tenéis un duro y vivís con lo que os llega de España. Tailandia quiere gente con dinero de verdad, los que se gastan alegremente 60.000 bahts al mes, como mínimo, no los que subsisten, a duras penas, con 30.000 ฿, mediante visados de turista o estudiante.




¿Cómo os sentís ahora queridos fanboys? ¿Les daréis las gracias, haciendo un wai,  a los agentes de inmigración que os acompañen hasta la puerta de embarque? ¿Os ireis pensando: “En realidad los tailandeses no son así, ellos son buenos pero sus leyes les obligan a echarnos a LA PUTA CALLE”?




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Tierra mítica, lugar de ensueño"]tierra mítica[/caption]



Basta ya de llevarnos a engaños. Tailandia es un país fantástico, maravilloso, de los mejores del mundo, a una condición: CON PASTA contante y sonante. Los países que acogen a pobretones y los acogen dándoles cobijo y alimentos, son los países ricos como España. Tailandia no quiere pobretones desencantados de sus países, votantes de Podemos que se creen que todo está bien menos España. En Tailandia se parten el pecho cuando les contamos lo que hacemos con la gente que entra ilegalmente en nuestro país. Sí, Disneythai es así.




[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Otro factor que atrae a mucho fanboy"]un imán para fanboys[/caption]



El fanboy deja el raciocinio una vez pasado el control de pasaportes. La realidad que lo rodea se transforma, de repente, todo tailandés que se cruza, le sonríe.


Curiosamente, una parte significativa de los fanboys más acérrimos no vive en Tailandia. Residen cómodamente en sus países con todas las garantías sociales y comodidades de las que carecerían en su paraíso, Paraíso Tailandia. También es probable que en su democrático país voten a un partido que en su fantaseado país estaría prohibido.




Ahora nos falta saber cómo reaccionarán cuando les denieguen la entrada en Tailandia.






19.6.14

La mujer de Frank de la Jungla en la cárcel

 

La mujer de Frank de la Jungla está en la cárcel. Francisco Cuesta Ramos lo explica meridianamente claro en su página de Facebook. Nos precisa que el proceso comenzó hace un par de años cuando su esposa fue detenida en el aeropuerto de Bangkok, procedente de Vietnam, por posesión de drogas, en concreto cocaína. ¿La cantidad? 0,2 gramos. No, no me he equivocado. ¿La condena? 15 años y tres meses más 40.000 € de multa, sin posibilidad de fianza.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Portada de los principales periódicos tailandeses"]Yuuyee prensa[/caption]

Mucha gente no lo entiende, la mayoría no lo entiende, porque la mayoría vive en un Estado de Derecho como es España. Lo que me sorprende más es que Frank no lo entienda, él que conoce, quiero suponer, bien el país de las sonrisas.
Cualquiera que conozca un poco Tailandia y sus entrañas sabe que lo que más detestan los tailandeses, es que un farang (occidental) se meta en sus asuntos y en su casa. Nosotros estamos para visitar el país y gastar un máximo de dinero en un mínimo de tiempo.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Una tercera parte de lo que se aprecia fue intervenida."]siete miloigramos[/caption]

Yuuyii, no es extranjera, obvio, pero la situación resulta ventajosa para los que han planeado su venganza sobre la pareja. Meter a un súbdito de un país desarrollado en la cárcel por el motivo que ha ido la señora es imposible y podría suponer un auténtico conflicto diplomático, hacerlo con un tailandés es el pan nuestro de cada día, y no entraña ningún problema. Además, la condena y encarcelación de famosos es una costumbre en Tailandia. Las autoridades piensan que estos hechos son ejemplarizantes, claro que sólo es válido para famosos que no son ricos y poderosos, estos últimos nunca pisan presidio alguno ni por asomo.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Yuuyee en su primera detención hace dos años"]Yuuyee primera detención[/caption]

Lo de menos en este embrollo es si Yuuyii llevaba o no 0,2 gramos de cocaína, en primer lugar porque es absurdo y después porque cuando no hay pruebas, se fabrican. Y nadie le discute nada a la policía tailandesa, tienen la razón siempre por la Gracia de Dios, y más cuando nos referimos a temas de drogas.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Yuuyee ingresando en la cárcel tras escuchar la sentencia"]Yuuyii ingresando carcel[/caption]

Para entenderlo todo un poco mejor, debemos remontarnos unos años. La pareja siempre ha sido militante ecologista en un país que no destaca por su amor hacia los animales, aunque alguno tenga la impresión de lo contrario. Una vez más, se pasan las enseñanzas budistas respectos a los seres vivos, por el arco del triunfo. Esta defensa por parte de un personaje público, Yuuyii, no Frank que es un desconocido en Tailandia, soliviantó los ánimos de los gerifaltes de las mafias que trafican con especies protegidas. Frank estaba ya en el punto de mira de estas organizaciones. Tuvo un accidente de helicóptero en la frontera con Birmania, un suceso que él atribuye a estas mafias, cosa que muchos dudamos ya que estos delincuentes tienen métodos algo más expeditivos y efectivos, como hemos podido ver al conseguir privar de libertad a su mujer y a sus hijos de su madre.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Frank siempre ha esatdo junto a su mujer desde el primer momento"]Frank de La Jungla y su esposa[/caption]

Siempre me ha parecido encomiable la labor de Frank en pro de la defensa de la naturaleza, sin embargo, tengo la impresión de que muy mal asesorado ha estado el español, que no se ha buscado a los padrinos adecuados y se ha equivocado a la hora de escoger el campo de batalla. Todo me lleva a pensar que no conoce tan bien Tailandia como pretende o le han hecho creer. Es de manual que los extranjeros no podemos ni debemos interferir en nada relativo al país y su funcionamiento.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Yuuyee tras su primer paso por comisaría"]Yuuyee en comisaría[/caption]

La historia está plagada de farangs con buenas intenciones y tristes finales. El primer ejemplo lo tenemos en Jim Thompson, el impulsor de la reputada industria de la seda en Tailandia, que un buen día salió de excursión por la selva y nunca más volvió. Personalmente, conozco a un español que hizo fortuna en el país de la sonrisa y fue vilmente asesinado en su casa de Samui.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Frank tras uno de los avisos que recibió"]Frank collarin[/caption]

No soy nadie para darle un consejo. La forma de sacar a su mujer de la trena, ya la sabe, en eso los tailandeses son muy básicos y previsibles. Una vez conseguido el objetivo primero, el segundo es obvio: cambiar Tailandia por la piel de toro.

Sólo me queda desearle mucha suerte en esta batalla que está lejos de ser ganada.

 

11.6.14

Panergírico a las meretrices tailandesas

 
Ir de putas es una arte ancestral que el español ha dominado con maestría desde tiempos inmemoriales. Unos, reconocemos su práctica abiertamente, otros ocultan esa afición tan arraigada en la tradición hispana.
Para consagrarse en informática hay que pasar por Silicon Valley (el valle del silicio, no me seáis paletos como algunos ilustres periodistas de lo oculto, que los he oído llamarlo valle de la silicona), para doctorarse en "Puterología" hay que pasar por Bangkok.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El señor Chuwit, famoso diputado, propietario de los más grandes prostíbulos"]Chuwit en Yakuzzi[/caption]

El nivel que puede tener un país, en relación a esta disciplina, no se mide por el número de aficionados ni el de federadas, sino en la calidad y variedad de la oferta. De nada me sirve que media Cuba (por ejemplo) se dedique al solaz y esparcimiento de turistas y locales si la oferta se limita a conocer federadas que practican por libre sin disponer de las instalaciones adecuadas. No se puede hacer un Mundial de fútbol sin los estadios correspondientes, pues en Tailandia tenemos los estadios pertinentes par la práctica de tan noble arte.
En Bangkok existen varios tipos de prostitución enfocados a un público de lo más variopinto. En este artículo vamos a intentar diseccionar una pequeña, ínfima parte, de la oferta que se puede encontrar en Bangkok. Nos centraremos en los llamados "ab ob nuad" (อาบอบนวด) en tailandés, los famosos locales donde las mujeres se sientan en unas gradas y/o detrás de una vitrina y allí tratan de llamar nuestra atención con miradas insinuantes. Una vez hecha la elección, se pasa por taquilla y se inicia la subida hacia el cielo, que suele estar entre el piso 3 y 6.

 

Pero hagamos antes un poco de historia. Mi primer contacto con este mundo fue en un local mítico, hoy desaparecido bajo las palas excavadoras, el Chawala, a finales de los 80. Era todo un clásico. NO había extranjeros por aquella época. Me acompañaban mis amigos tailandeses, unos habituales del local. Era, desde el prisma de un joven apenas entrado en la veintena, un tanto peculiar. Las mozuelas estaban sentadas en unos graderíos y se las podía observar por unos ventanucos de reducidas dimensiones, no el clásico escaparate. Una vez contratado el servicio, éste se limitaba a un baño y una paja, cualquier otro tipo de contacto sexual no estaba contemplado ni permitido. El lugar se caracterizaba por su estructura, unos compartimentos separados por paneles de contrachapado que permitían oír y tener cierto contacto con tus vecinos, algo útil si eran colegas tuyos, pero algo incómodo si eran desconocidos. Sabías que tu amigo estaba en plena “concentración” si lo llamabas y no respondía. Cada cubículo contaba con una bañera y una camilla para masajes. La chica no se bañaba contigo, te trataba como a un hijo pequeño durante la hora del baño, si bien se centraba con cierta dedicación en algunas partes que una madre apaña en dos segundos. Qué tiempos …

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Escaparate modesto de un centro de masaje sensual de tipo medio"]Escaparate ab ob nuad[/caption]

 

Alaina: nombre de origen griego que significa “preciosa”, “resplandeciente”, pero en Bangkok significa: “el lupanar que hay en la calle Ratchada soi 12”.
generosa en sus formas. Representante de Margaret Astor para el sudeste asiático.
Desde que me trasladé a vivir a mi nueva residencia del soi 10 de Ratchada (ya no vivo allí, no hace falta que mis enemigos hagan guardia), me llamó la atención un edificio de nueva construcción que se encontraba justo en frente. Estaba a estrenar, pero nadie lo estrenaba. No parecía un edificio de viviendas ni uno de negocios, tampoco tenía aspecto de hotel a la tradicional usanza. No tardaron en explicarme que era un puticlub que no había podido abrir sus puertas por encontrarse justo en frente de un colegio, algo cuestionable porque a pocos metros no había uno sino varios establecimientos de las mismas características. Obviamente, era una cuestión política, y por ello no tenía permiso de apertura. No había sido tomado por Okupas, porque eso no se estila en estos países donde se utilizan medios más expeditivos con los delincuentes e infractores.
Como el artista que sientes mariposa antes de subirse al escenario, así me sentía al franquear la puerta de un local que sólo conocía por haber acompañado a Herr Torbe en la visita que me hizo el año pasado a Bangkok. Hoy iba de consumidor con afán de consumar.

 

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Herr Torbe en el lupanar Alaina"]Herr Torbe en el lupanar Alaina[/caption]


En estos palacios del amor, siempre hay un encargado de la puerta que te da la bienvenida al franquear umbral principal. A continuación, están los que responsables de venderte el producto que suelen ser media docena y que se reparten el trabajo por turnos. En primer lugar me atiende una señora, entrada ya en años, que me presenta el escaparate. Aquí no hay cristal que separe a los clientes potenciales de las meretrices. Charlamos un poco, como es habitual, sobre lo divino y lo humano, hasta que llega el momento de hablar de tarifas. 2500 bahts me dice. “Uy, eso es precio de turista occidental”, le digo, sin saber si realmente así es. “No, no. Aquí todo el mundo paga igual”, me responde, cosa que me hace sospechar. Mientras le enseño mi identificación, le digo que trabajo en la policía (de algo me tiene que servir). “No llevo gafas, no veo nada”, me replica con cierto tono de incredulidad, cosa que no le recrimino porque farangs que trabajen en la policía tailandesa (no en la Tourist Police, que ahí abundan) hay muy pocos. “Pues nada. Me voy a cenar y si eso, pues ya vuelvo, pero me parece caro”, le doy como respuesta a su negativa a hacerme una rebaja de cortesía. Me voy a cenar a un Big C (centro comercial, ex Carrefour), hago un par de compras, y retorno al lupanar.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El Amsterdam, un clásico en pleno centro de Bangkok. Les falta simpatía."]Masterdam massage parlour[/caption]

El proceso se repite, pero en esta ocasión me topo con una chica joven algo más abierta y jovial. Retomo el tema de las tarifas y de repente todo ha bajado 500 bahts. esto ya me cuadra más. Le pido consejo sobre alguna de las mozuelas ahí expuestas de motu propio. “Esa, esa. Que tiene buenas tetas”, me dice. La verdad es que no me parece para tanto, pero al fin y al cabo, estoy para pasar el rato, ni la voy voy a sacar de paseo, ni mucho menos me voy a casar con ella. “Pues venga, me la llevo. No hace falta que me la envuelvas para regalo, es para consumo propio”, le digo en tono jocoso. “Que sepas que pagas precio de thai” me aclara mientras nos dirigimos a la caja, ocasión que aprovecho para mostrarle mi identificación. “Trabajando en esta empresa, qué menos”, le espeto, quedándose ella algo perpleja. Tras el abono correspondiente, enfilamos el pasillo que nos conduce al ascensor. La emoción me embarga, en breve podré empezar a repartir Activia de mango a tutiplén.

 

Mientras me pongo cómodo, ella va preparando el baño envuelta en una toalla. Charlamos de todo un poco. De pequeño me encantaban las aventuras del Zorro, pasados los años, me entretienen más las de la zorra. Pregunto sobre le resto de la clientela. Como ya suponía, más del 90% son orientales, cosa que les cuesta entender a los “expertos” en Tailandia que se creen que si los occidentales dejásemos de ir de putas, el PIB del país se iba a resentir. Estos expertos, por regla general, no salen de Patong Beach, Pattaya o el primer tramo de Sukhumvit.
Con la mano me hace una señal para que me acerque. El baño está listo con la espuma rebosante. La muchacha es simpática, vamos a ver si sus habilidades están a la altura. Me recorre todo el cuerpo con sus manos y una esponja, pero se deja el postre para el final. Un leve masaje para ir tomando medidas me va entonando, pero no quiero perder fuerzas con un disparo tonto. Salgo de la bañera y me dirijo a la cama mientras ellas recoge todos sus efectos del baño. No tarda mucho en acostarse a mi lado.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Espacio de relax en un Palacio del Amor"]Espacio de relax Rumbo Tailandia[/caption]

La moza se pone manos a la obra. Pero mi sistema operativo me indica que hay que hacer un “download” urgentemente, seguro que llega un “update” de seguridad que hay que descargar a la mayor celeridad. Le indico que puede soltar el joystick que hay que cambiar de puerto usb. No estoy allí para satisfacer a nadie, por eso he pasado por caja, por lo que voy dando empujones hasta derramar mi ser. No ha fingido demasiado, cosa que agradezco. Es horrible estar con una furcia que finge descaradamente, me hace perder la concentración porque soy consciente de la mentira.
La muchacha sabe. Tras la eyaculación, sabe que lo mejor es un relajante masaje. Se pone en ello y casi me duermo. No espero a que suene el teléfono que avisa del tiempo pasado. Nos vestimos y nos vamos. Saludo a todo el equipo de limpiadoras de la planta y nos metemos en el ascensor. A la salida se despiden amablemente las Mamasan del lugar confiando en que vuelva pronto, si bien mi plan es otro; tengo ganas de explorar y el barrio ofrece innumerables locales. Será cuestión de visitar otro de los más conocidos de la capital tailandesa.

 

Emmanuelle: sugerente nombre donde los haya. Se ríe en poco por el uniforme al pensar que es una excentricidad de un farang loco, pero al hablar ya ven que no, al margen de que no sonrío mucho. A pesar de ello, hay alguno tan bobo que insiste en tratarme como a un farang corriente. Sus compañeros, más avezados en su labor me cobran lo que a un thai.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Sin reparos, anuncian la diferencia de tarifas según la raza del cliente."]Tarifas eEammanuelle[/caption]

Pam, 22 años, como el número que la identifica. Dice que es de Chiang Mai, no sé si es cierto o lo dice porque queda mejor ser de Chiang Mai que de cualquier provincia de Isarn. Le pregunto varias veces por un tatuaje no identificado que llega en la espalda a la altura del hombro, se justifica aludiendo a una noche de borrachera, y menuda noche debió de ser porque por los motivos que lleva, no se hace en dos ni entres horas. Es consciente, al trabajar en un club frecuentado mayoritariamente por clientela asiática que eso de los tatuajes está muy mal visto, en especial en Japón. Hablamos de lo clásico, tamaños de penes por razas, las primeras veces, etc. “¿Cuándo te tocaste la primera vez?”, inquiero.“Quieres decir que cuando me hice una paja por primera vez?”, “Es que eso es maleducado decirlo”, me responde con cierta vergüenza. Vale, pero comerlas a pares es muy fino … ya le vale a la chica. Bajo con la mano por el fondo sur haciéndole cosquillas. “¿Tienes cosquillas ahí?” , le digo riéndome. “No y además no me gusta que me toquen ahí”, me quedo un poco parado porque estoy, si no me equivoco, en un prostíbulo. Para mis adentros pienso: “Pues mala profesión has ido a elegir, hija mía”. Me quedo un poco cortado y seguimos con el baño, en espera de que llegue la parte “hardcore” de la sesión del día.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="La esplendorosa Pam del Emmanuelle"]Pam[/caption]

 

Una vez ya instalados sobre la cama, empieza la fellatio preliminar. De algún modo me causa cierto reparo porque la chica lleva aparatos en los dientes, y sin quererlo me vienen a la memoria leyendas urbanas que prefiero no rememorar. En vista de que la cosa no progresa adecuadamente, opto por iniciar un intercambio de fluidos con cierta premura. Y digo premura porque el calentamiento habría tenido que ser más prolongado. Ya sabemos lo que pasa cuando uno sale al campo sin haber calentado lo suficiente. Pues eso. Entre pitos y flautas, nunca mejor dicho, la batería enciende el pilotito rojo. Mal asunto. La muchacha no se esmera en demasía y yo llego al límite de mis fuerzas. Me quedo ahí, en ese punto en el que habría bastado el roce de una pluma de colibrí para desparramar todo mi ser. No queda tiempo ya para otro “round”.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Emmanuellle, el Templo del Amor."]El templo del amor[/caption]

Tiro la toalla. En el fondo, me lo he pasado bien. Aunque ha sido como una sesión de pilates de la que sales con dolor en los testículos de Jehová. Suena el teléfono. Llaman desde recepción para avisar que el tiempo está a punto de expirar. Cuando nos despedimos en el ascensor, se despide con cara de penilla y casi soy yo el que la tiene que consolar, “estas cosas pasan a veces”. Ella se va por su lado y yo por el mío.

 



Abandono estos peculiares antros de perdición con la satisfacción de que, curiosamente, la justificación que emplean con el extranjero para sacarle el dinero (pobreza extrema de la familia, desgracias diversas, etc) no la han empleado conmigo al igual que sucede con los tailandeses, dado que saben que la que se mete a sorber con fruición el fruto del amor, lo hace por pura vagancia o una legítima voluntad de rápido enriquecimiento.