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16.11.14

Un día en comisaría 9

    
La comisaría, al margen de ser un lugar donde llevo a cabo mi labor humanitaria, también me sirve como oficina o sala de estar para recibir a las amistades. Ahora nos han puesto un 7/11 justo al lado, o sea que podemos traer comida y bebida las 24 horas del día. Cuando quiero citarme con alguien o alguien quiere quedar conmigo, ¿qué otro lugar mejor que la comisaría?
Hace unos meses tuve la ocasión de recibir a un funcionario español. Fue todo a raíz de una confusión. Hacía poco que habían sido detenidos dos ciudadanos españoles en Phuket por un simple intento de homicidio, hecho del que me hice eco en estas páginas. El caso es que le dije a mi jefe que se pusiera en contacto con alguien de Phuket para tener datos de primera mano sobre el suceso. Mi jefe, a pesar de ser occidental, se ha vuelto muy oriental. Te dice a todo que sí y luego hace lo que le da la gana. Pocos días después de hacerle la petición, recibo una llamada. "Mira, que el lunes viene el de la Embajada de España" me dice el hombre todo orgulloso. Me quedo un momento pensativo sin saber muy bien qué decirle. "Ya, ya ... muy bien ... y ... ¿para?". "Lo de Phuket" responde emocionado como el que ha logrado algo importante. Y a mí qué me importa lo que sabe, que ya lo sabía yo lo que sabía la embajada española sobre la pareja de desgraciados que estaban entre rejas en la isla paradisíaca. Bueno, la cita ya estaba organizada, y el español iba a presentarse en las dependencias policiales el próximo lunes. Lo primero que quería dejarle claro era que su presencia no había sido requerida por mí sino que había sido una iniciativa propia, una licencia, que se había tomado mi jefe.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Embajada de España en Tailandia. Bueno en realidad es en un rincón del edificio."]Spanish embassy bangkok[/caption]

Llegó el día de la cita y me presenté en comisaría un rato antes, pero nada más abrir la puerta ya me veo, junto a los calabozos (no sé por qué), a un hombre todo trajeado sudando como un pollo. Me dije: "Ahí está. El clásico funcionario español que sale de la patria por primera vez y que para dar buena impresión se pone sus mejores galas aunque haga 45 grados a la sombra”. Cómo dice el anuncio de comparador de seguros "acierto . com": "ERROR". Por aquí pasan diplomáticos de todo rango y se visten como requiere el clima del país. Portar corbata en un país tropical es cómo escribirse en la frente "NOVATO".

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Preparado para recibir a la diplomacia española"]Con gorra en Lumphini[/caption]

Mientras charlamos un poco sobre lo divino y lo humano, porque el hombre sabía de Phuket lo mismo que el Phuket News, aparece mi jefe, dicharachero como siempre. Invita al diplomático a seguirle, quiere mostrarle las dependencias. Subimos y bajamos escaleras, cerramos y abrimos puertas, saludamos a los funcionarios que nos cruzamos. Durante todo el tour, el español no cesa de decirme: "que a mí esto no me interesa nada, que yo he venido para cosas más importantes, que esto lo tengo muy visto, que yo vengo de una comisaría de barrio y esto es lo mismo ..." Junto a las quejas del español oigo a mi jefe que sigue dando explicaciones de todo lo habido y por haber en el distrito de Lumphini. Yo me reía por dentro. Por una lado tenía a mi jefe todo orgulloso despepitándose por dar una buena imagen de la policía tailandesa (una labor que roza lo imposible) y por el otro al diplomático que esperaba encontrarse con el Ministro del Interior, por lo menos.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="La palabra "FOREIGNER" no les acaba de entrar en la cabeza y siguen escribiendo "FORIEGNER" en toda la comisaría"]foreigner lumphini[/caption]

Tras un recorrido de media hora, me jefe me anuncia que vamos a ver al Superintendente (una palabra que yo sólo conocía por los tebeos de Mortadelo y Filemón, pero que existe en el mundo real) del distrito.
Ese mismo día, se había producido la incautación de numeroso artículos falsificados, entre ellos DVDs. La comisaría era un ir y venir de bolsas de basura repletas de falsificaciones. Una mezcla de emoción y hartazgo embargaba al paciente español. Llamamos a la puerta y entramos en la oficina del jefe supremo. El hombre está comprobando en su televisor de última generación y unas 100 pulgadas que efectivamente, los DVDs incautados son copias, pero el hombre lo hace a conciencia porque se ve todas las películas de principio a fin. Interrumpe su trabajo un momento para recibir al representante español. El superintendente sólo habla tailandés, mi jefe no habla español y el diplomático aprovechó bien Opening antes de que cerraran, pero el acento de "yo soy español y quiero que se note" no se lo quitaba nadie.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Repatriación de españoles. SÓLO en caso de emergencia, no porque se nos acaba el dinero para volver."]esapñoles repatriados de Tailandia[/caption]

La situación era marxista (de los hermanos Marx), no había organización. Cada uno hablaba en un idioma y aquí no se aclaraba nadie. El español me hablaba en inglés y yo le decía: "Manolo, no me hables inglés que soy español como tú", pero él ya se había puesto en modo internacional. El superintendente, que lo único que quería era que nos fuéramos para seguir analizando los DVDs falsos, hablaba con mi jefe en tailandés quién me lo traducía a mí al inglés para que yo lo hiciera al español. Me estaban volviendo loco. Quieto todo el mundo. Si me callaba, sabía que en algún momento iba a detenerse el flujo de información y entonces se podría reorganizar la reunión. "Manolo. Tú me hablas en español y yo luego se lo digo en tailandés, y luego hago lo mismo pero a la inversa, el paso del inglés nos lo saltamos. Ya le hago yo un resumen a mi jefe".

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="El General Apichart, jefe de Interpol Tailandia, en una reunión con los intérpretes. Con éste quería verse Manolo."]Interpol Thailand[/caption]

Antes del protocolario intercambio de tarjetas, el español le expone al tailandés su voluntad de cooperación entre las dos naciones etc. etc., el tailandés insiste en que los españoles nos portamos muy bien y que no hay problemas con españoles. ¡Sólo faltaba que con cuatro que somos, hubiera problemas! La cuestión es que cada uno habla de lo suyo. "Yo he venido a hablar de mi libro", pues lo mismo. Al final, salimos todos de la oficina que parecía estar a menos 10 grados. Me despido del español mientras me dice: "Si esto me da igual, lo que yo quiero ..." Le interrumpo. "Déjalo Manolo. Estás en Tailandia, aprovéchalo, pásalo bien. Lo del trabajo y tal lo dejas para cuando vayas a un país serio donde no te cambian a los funcionarios de puesto cada poco tiempo, en el mejor de los casos. Porque aquí viene un militar, te monta un golpe y el general con el que tenías que hablar mañana lo han destinado a la frontera con Birmania." (A los dos meses, el General Prayuth Cha-o-ncha daba un golpe). Supongo que con el tiempo se habrá relajado, por lo menos iba sin corbata la última vez que lo vi.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Luís Batle Vilaseca, último delincuente español detenido en Tailandia"]Luís Batle Vilaseca detendio en Tailandia[/caption]

El mismo día que tuvimos la visita de Manolo, tenía yo turno por la tarde y no iba a ser un turno para el olvido, sino más bien lo contrario.

Esa misma mañana, Arisika Meechok viene a denunciar que ha tenido una disputa con el súbdito chino Yuan Chao en el hotel Citadines de Sukhumvit 11. Según el ciudadano chino, que también se encuentra presente, en la disputa resultan dañados un ordenador IBM y diversas propiedades del establecimiento hotelero. El ordenador reviste suma importancia, dado que contenía información clasificada de TOP SECRET sobre la industria de telecomunicaciones de la empresa Huawei y su relaciones con la operadora de telefonía móvil AIS, todo esto según palabras del caballero.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="La prima de Arisika"]travesti tailandés[/caption]

El señor Yuan, muy alterado por el altercado, está buscando testigos para que vengan a declarar a su favor. Pero la historia va a dar, repentinamente, un giro inesperado. Siguiendo el procedimiento ante cualquier denuncia o caso abierto, se va informando a los implicados de los datos que se tienen hasta el momento. Repasamos lo sucedido, y dando por hecho que el señor Yuan está al corriente de todo, le comentamos un par de cuestiones sobre el señor Arisika. "¿Señor? ¿Quién ha hablado de señor?" murmura. Nos miramos todos, cómo diciendo "aquí alguien se ha perdido algo y no hemos sido nosotros". "Pueeees ... Arisika es un señor, como usted", se le comunica de la forma más delicada posible, si bien no hay muchas formas de decirlo. Generalmente, la gente sabe con quién se va a la cama, es muy raro el caso de los que van sin saber lo que se van a encontrar. El señor Yuan, pasa del amarillo chino al blanco nuclear cuando es informado de que su acompañante nocturno también tiene cromosomas XY como él. Tras un silencio inquietante, vienen las arcadas. Parece que el hombre recuerda la noche anterior y eso le revuelve el estómago. El cambio de sexo de su partenaire nocturno es un auténtico revulsivo. De repente, cesa en su intento de buscar testigos mientras sigue con las arcadas. Al final, decide olvidarlo todo y marcharse. Sin embargo, nos da la impresión de que recordará por mucho tiempo su paso por Bangkok y la forma en que se le cortó la digestión en una comisaría de la ciudad de los ángeles.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Imagen que guardará el Yuan de su visita a Tailandia."]travesti miedo[/caption]

Es curioso ver cómo los timos son los mismos alrededor del mundo. Las debilidades humanas son las mismas y sus puntos débiles no entienden de fronteras o idiomas.

Esa tarde se presenta un italiano, dueño de un restaurante, que nos cuenta que ha recibido un aviso de la recepción de un paquete desde Inglaterra, lugar en el que vivía antes de instalarse en Bangkok. Según sus palabras y un documento impreso que porta consigo, lo envía una buena amiga. Hasta ahí no hay delito ni problema, pero no tarda en complicarse el caso. Parece ser que desde Aduanas le ha pedido dinero para poder hacerle entrega del paquete por una cuestión de impuestos. Viendo que hasta cierto punto podía ser lógico, el italiano hace el ingreso en la cuenta indicada. Sin embargo, el hombre empieza a tener la mosca tras la oreja cuando el supuesto departamento aduanero le requiere un nuevo ingreso. Es entonces cuando ya le pregunto qué contiene la caja.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Ni siquiera está vacía la caja, es que no hay caja."]timo del paquete[/caption]

Algo dubitativo, me confiesa que entre otras cosas, hay dinero en efectivo para montar un negocio (todo un clásico en Tailandia: "montar algo"). Le hago saber que este tráfico de divisas es ilegal ya que debe ser declarado, al margen de ser una temeridad enviar dinero de semejante forma. La cuenta en la que hace los ingresos está a nombre de un particular, no de ningún organismo oficial, como debería ser el caso. Prosigue la confesión, también había relojes y más objetos valiosos. En su mano tiene impresa una captura de pantalla de la web de una empresa de mensajería que obviamente no existe. Hay que decir que estas webs están muy bien hechas y dan el pego, pero desconfíe de cualquier empresa que no sea una de las clásicas (UPS, MRW, EMS, etc.), el hombre insiste en que incluso tiene un número de seguimiento, cómo si eso tuviera importancia. No entiende nada. Ya ha hecho dos ingresos en sendas cuentas y siguen sin entregarle nada, más bien lo contrario, le siguen pidiendo que haga nuevos ingresos. En ese momento, entra en la oficina un compañero mío negro (lo de subsahariano lo encuentro muy cursi), muy despierto el chaval, coge el papel, lo lee, y dice: “Es el timo malayo”, coge y se va por donde ha venido.

"Señor. Ha sido usted objeto de una estafa. No hay paquete. No hay empresa de mensajería. No hay nada". Como casi todos los estafados, tarda en reaccionar. "Pero mi amiga de Londres me ha dicho que me había enviado el paquete", no cesa de repetir, "es como una hermana". Pues también estará en el ajo, no sabemos qué decirle. Lo único que podemos hacer es un seguimiento de los titulares de las cuentas a las que se ha ingresado el dinero. Se procede a tomar los datos del titular de la cuenta, y se envía italiano timado a su casa. Cabizbajo, no asume que su mejor amiga, su hermana de Londres, la que no podía fallarle, lo había llevado a ser víctima de uno de los timos más elaborados de los que circulan hoy en día.
    
Actualmente, mientras escribo estas palabras está teniendo lugar un timo similar protagonizado por un español que ha sido objeto de una estafa con un tema de visados, permisos de trabajo, todo ello rematado con el timo de "tenemos un paquete, pero nos tiene que hacer un ingreso para que se lo podamos entregar", y además, con toda la desfachatez del mundo, le piden el envío del dinero por Western Union, como las mozuelas tailandesas con novio farang. Me puso sobre la pista la embajada tailandesa en España. Habían recibido un extraño mail de un ciudadano español que no entendía para qué le pedían dinero desde Inmigración en Tailandia.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Un mail como éste es el que se recibe con el timo de los permisos de trabajo."]timo del permiso de trabajo[/caption]

Inmediatamente respondí al consulado diciéndoles que era una estafa, si bien iba a confirmarlo al día siguiente con unos oficiales de Inmigración. Llamaba poderosamente la atención que la cuenta de ingreso de los 1.000 dólares solicitados, estuviera a nombre de un particular, por otra parte, el remite tenía una dirección tipo Gmail pero tailandesa, para darle "oficialidad" iba el mail acompañado de una pequeña fotografía del escudo de un consulado tailandés en cualquier lugar del mundo. Era algo obvio, pero para alguien acostumbrado, no para el común de los mortales. La cuestión es que el joven español que confiaba en poder trabajar en Tailandia, se ha quedado compuesto y sin unos euros que le habrían ido muy bien para comenzar su nueva vida en el país de las sonrisas.

[caption id="" align="aligncenter" width="450" caption="Nieves García, única presa española de la que se tiene conocimiento."][/caption]

En fin, que por todos lados se cuecen habas, y Tailandia no iba ser la excepción, aunque muchos se crean que esto debería llamarse Disneythai.