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18.2.18

Mi Tailandia era otra.

Últimamente, cuando nos reunimmo un grupo de viejos asiduos al reino, sale a relucir el mismo tema, el cambio sufrido, para mal, por el país. No es la misma”, se repite como un mantra.
He podido comprobar personalmente cómo en poco tiempo, cuestión de un par de años, desde la llegada de los militares al poder, que los precios han subido descaradamente. Un whisky que pagaba a 100 bahts se me cobra a hora a 150, un paquete de Marlboro que no llegaba a los 100 bhats los supera con creces hasta los 135, y si buscamos algo más mundano, por ejemplo un zumo de granada me costaba 30 bahts y ahora me lo cobran a 50 bahts. Sigue todo más barato que en occidente, pero la subida experimentda en tan corto espacio de tiempo es sorprendente.


A este ritmo no tardarán en alcanzar precios europeos. Pero al margen de cuestiones económicas se ha producido un deterioro considerable del ambiente que se respiraba en los 90 y 2000. El incremento de la popularidad del país ha jugado en su contra si bien para mucha gente ha mejorado. ¿Alguien se imagina Bangkok sin BTS ni MRT, sin Paragorn ni ningún megacentro comercial? Pues eso era Bangkok, una ciudad apasionante en la que cada día era diferente. Desde las gloriosas noches de Patpong hasta la noche que la comunidad expatriada decidió que había que trasladarse a Nana Plaza y pasados los años, por el mismo e inexplicable fenómeno la migración se prujo hacia Soi Cowboy, unos flujos migratorios que nunca entendí pero seguí como fiel parroquiano. Supongo que en la mayoría de casos los cambios eran debidos a abusos que los cronistas de la época exponían en sus columnas. A día de hoy, ya empieza el descontento con el soi de Asoke, pero no sé hacia donde será la próxima migración a no ser que se complete el círculo y se vuelva a Patpong. En cualquier caso el daño a la noche bangkokiana está hecho, después de las 2 de la madrugada te vuelves a casa o sacas la petaca y te sientas en una esquina, con el riesgo aparejado de que te detenga la polocía por consumo de alcohol en la vía pública.

El pasado año los militares dieron un golpe sobre la mesa y decidieron que los puestos callejeros debían pasar a la historia en aras del desarrollo y siempre con la mirada puesta en las ciudades de países punteros, en particular Singapur país referente en el sudeste asiático. Con los puestos callejeros de venta de toda suerte de artículos, desde calcetines a Viagra pasando por dvds piratas y clásicos souvenirs para turistas, también se fueron los baretos ambulantes que se desplegaban a lo largo de Sukhumvit Rd. 



Y eran punto de encuentro de prostitutas y clientes al margen de toda la fauna que circula depués de la hora de cierre oficial de los bares las 2 de la madrugada. Otro aspecto que ha afectado negativamente la noche en Bangkok es la proliferación de turistas japoneses y coreanos que pagan mucho mejor a las señoritas que nos miran a los blancos con cierto desdén. En el mítico Thermae (en Sukhumvit) pasé yo muchas horas y aventuras de todo género. A día de hoy es una cueva de coreanos y nipones con nigerianos fuera en espera de clientes. Las jóvenes tailandesas nada quieren saber de nosotros.



Sin lugar a duda el país ha evolucionado positivamente, pero ha perdido su identidad para sucumbir a la tan denostada globalización que sin duda cuenta con apectos positivos pero aleja de Tailandia su esencia que tanto la caracterizaba. Me alegra no ver más elefantes deambulando por los sois de Sukhumvit, con un CD pegado a su cola a modo de reflector, tanto como me alegra haber sido testigo de épocas que no volverán.


27.5.17

Te dije que no montaras nada.


Lo he repetido infinidad de veces por escrito y oralmente, Tailandia no es un país para "montar algo". Algunos hacen caso y se limitan a gozr plenamente del país. Otros, en cambio, insisten en "montar algo"(sinónimo de bar o restaurante) "Los demás no tienen ni idea y de cocina sé más que nadie".

 
 Pero lo que np saben es que hay otros que saben que en Tailandia para abrir una botella hacen falta dos, uno que sujete la botella y otro, con estudios, que maneje el descorchador, y eso es mlas importante que saber hacer una estupenda paaella. "Con poco me basta"  es otra frase muy trillada entre los que quieren "montar algo", a ti sí pero a los thais no. Hay facturas, nóminas e impuestos varios.

 

Treinta años dan para ver muchos baatacazos d toda índole. Muchos se han preguntdo po qué no hay un restaurante español (salvo una excepción qe no vino "a montr algo"), la historia nos dice qu ha habido muchos y el que mejor ha funcionado lo ha montado un británico.

 
En el foro Rumbo Tailandia, publico una lista de las bajas que ha habido durante los últimos años AQUÍ tenéis la lista.

Ser propietario de un negocio en Siam no significa que vas a poder vivir, siquiera modestamente, sin problemas y disfrutando de los placeres que ofrece el país al turista habitual. Además, en cada barrio hay unos señores que se preocuparán por tu negocio y te lo harán saber.

Un dato a tener muy en cuenta, y que a muchos se les escapa, es que nunca serás dueño de tu propio negocio. Siempre habrá un tailandés, lo conozcas o no, propietario de un mínimo del 51% Es la Ley, no hay más vueltas que darle aunque ciertos abogados o "gestores" te dirán que conocen una manera para que seas el amo y señor de tu negocio. No olvides que en todos los casos, los extranjeros SIEMPRE pierde.
 
Lo más recomendable resulta trabajar y ahorrar en tu propio país y marcharte las veces que quieras o puedas al País de la sonrisa. Tu percepción seguirá siendo agradable y te evitarás desagradables sorpresas.
 

26.3.17

Barato sí, pero

Barato sí, pero un respeto
Ha llegado el momento de sacar los manjares  y ha sido un chasco. Entiendo que con el lio de las low cost, hay que ahorrar por todo pero psra sacar lo que han dado, mejor no doy nada. Una ensalada con más salsa que verdura, unos macarrones en bechamel que a un italiano le hacen llorar doblemente.